Prologo del autor:
¿Para qué escribir?, Qué motivación
se va gestando en aquella persona por plasmar su idea general; su propia
experiencia sensorial de lo que
cotidianamente se llama realidad. Esa inmensa pregunta me perturbo por
mucho tiempo. Si bien es cierto que compartimos una misma realidad llena de
similitudes sensoriales, también lo es; que cada experiencia es única, matizada
por propias expectativas, por singulares necesidades, por una enajenación única
de todos nuestros sentidos. Mas aquellos; a los cuales la realidad penetra de
manera más ensimismada, más intensa y caótica, inclusive doliente; así, como
una sensación parturienta, como cuando la materia muere generando a su colapso
las estrellas, encuentran en la escritura ese medio por el cual empalmar su realidad
a la realidad adyacente, en un sincero método de comunicación, pues es este el
fin primario de todo arte y de todo artista.
Cada obra artística, es esa necesidad
comunicativa, necesidad que se gesta primordialmente como un anhelo, como un
sueño. Y los sueños nos proveen de gran felicidad por
que nos singularizan. Esta es mi necesidad comunicativa, mi singularidad, mi manera de trascender, de impregnar al tiempo y al espacio con mi esencia.
El sueño; es la semilla.
El actuar; la raíz, el tallo y la hoja.
Y el fruto; la felicidad.
Sueña, actúa, disfruta.
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