PRIMER ACTO.
CANTATA.
Narrador:
Se derramaba el manto nocturno,
Devorando del sol sus últimas estelas.El poeta y el poema son solo uno,
La noche le sonreía con estrellas.
Abstraído yacía el poeta,
Abstraído hundido en el pensamiento.
Meditaba de vez en vez el poeta,
Pensaba en vos, y a vos le compuso:
A vos: (poeta escribiendo)
Dominar a tu sonrisa quisiera,
Blanca perla de los mares.
Verdadera seria la algarabía,
Mi tesoro de jazmines y azafranes.
Navegar para y entre tus labios,
Medias lunas sabor carne.
Impulsado por los cuatro vientos,
Vientos de tus risas y cantares.
Con sigilo espió detrás de tus ojos,
Inmensas son las puertas castañas.
Atisbando de poco a poco,
Tímida asoma tu aura sin siluetas...
Poeta: (poeta hablando)
¡Basta!.
¿Porqué me aferro entre fantasmas?,
¡Debo soltarle la mano al pasado!
Que lo arrastre el viento del cometa.
Que se evapore hirviendo el anticuario.
Mi espíritu esta enfermo y envejecido,
Ni el alcohol cauteriza sus heridas,
Ya solo me queda un enemigo,
Me han dado la espalda hasta mis letras.
Narrador:
Al poeta abatido sobre sus poemas,
Tinieblas el corazón le reblandece.
Sus musas le mira en una esquina asustadas,
Solloza triste, y todo enmudece.
SEGUNDO ACTO.
CAMINOS.
Narrador:
Entre pesares orbita el poeta,
su dolor es uno y muy profundo,
no importa que tan lejos escave el poeta,
su corazón desdichado ya esta en otro mundo.
Poeta hablando:
Mi pequeña y consumida manzana roja,
¿porqué perdiste tu singular jugo?,
¿acaso es que lo ha bebido una bruja?,
seco deambulas bajo su mortal embrujo.
La obscuridad:
Noctambulo de faz quebrada mejillas y gotas,
el cilicio es de tu estirpe y tu único camino,
a paños y credos ocultas las huellas labradas,
niño de instintos, empaladas ya están en su sitio.
Las musas:
(musa del presente)
Dulce señor de inspiración latente,
toma nuestras manos aliento de vida,
no serán tan cálidas como la carne de tu amada,
lloramos que a tu corazón la haya besado la muerte.
(Musa del pasado)
Ya no nos cantas ninguno de tus versos,
ahora solo escuchas al de la obscura morada,
no permites que te inspiren nuestros besos.
Gota a gota rechazas nuestra savia enamorada.
Poeta hablando:
No son ustedes mis pequeñas amadas,
mi corazón ha caído muy enfermo,
y ha arrastrado a mi alma con gruesas amarras,
a un laberinto tan grande como el mismo infierno.
La obscuridad:
Noctambulo que te cobijas entre letras,
comprendo la tristeza que a tu alma tiene abatida,
ven conmigo y romperás todas tus cadenas.
Serás invitado predilecto en mi eterna morada.
No escuches mas a esas absurdas enamoradas,
sus cantatas a tu corazón solo tinieblas le han traído,
tu amor, tu fe, y tu cordura, todas han sido traicionadas,
solo dolor esas musas marchitas te han conseguido.
Poeta hablando:
Me encuentro en este inmenso mar agobiado,
voces me recitan de cielos e infiernos,
mi templanza se desvanece, y mi cuerpo cansado,
me pide reposo en esta lucha de caminos.
Narrador:
El tiempo por la noche continúa su caminata,
Las estrellas aun parpadean en lo inmenso.
El poeta ha tomado la mano de Morfeo.
Mas las voces a un no terminan su cantata.
TERCER ACTO.
INJURIA.
Narrador:
Levitando yacía el poeta,
Suspendido entre los sueños de Morfeo,
Apacible lejos de pesares navegando sendero,
E n esa tierra tranquila, habitada solo por profetas.
Mas su alma se encuentra en medio de un juego,
Una batalla de hermanas gemelas.
Sin recitarlo bajo gametos es su yugo.
No importa el rumbo, a cualquier destino solo hay tormentas.
Musas:
(Musa del presente)
¡Aléjate ente inicuo y de vida marchita!
¿Por qué quieres beber la vida de nuestro amado?
¿Por qué insistes en tener una cantata maldita?
Solo le quieres arrastrar al lugar mas desolado.
Suficiente ya ha tenido nuestro dulce poeta
Le han arrancado el corazón a carne viva.
Solo le ofreces una falsa puerta,
Una mentira, una asquerosa y degradante salida.
(Musa del pasado)
Deja que su corazón sane,
Que el rey cronos zurza sus heridas
Y afrodita traiga nuevas bendiciones.
Que renazca el jardín de aromas y caricias.
La obscuridad:
¿Son ustedes las que me acusan de traer dolencia?
Las que a sus oraciones el cielo le ha obscurecido
Que al socorrer a sus versos solo cosecho indiferencia
Que le tiene presa y sujeto del olvido
¡No son más que farsantes!
Traidoras del que de antaño llaman amado amigo.
Sus falacias él las ha pagado en gotas de sales.
Envenenado por aquel, que alguna vez llamo amor mio.
Y me hablan de de falsos y degradantes caminos,
¿Cuan mas degradado quieren a este solitario caminante?
Yo solo le ofrezco paz en mi bosque de olivos
Donde seguirá siendo el magnifico poeta, al abrigo de una eternidad fascinante.
Musas:
(Musa del pasado)
Señor que habitas la noche eterna
Y coexistes entre auroras boreales.
Superfluo es tu discurso tasado de mentira.
Quieres pasar por realidades falacias mortales.
(Musa del presente)
Mentiroso de tez obscura.
No le ofreces un olivo, sino el olvido.
Para ti, no es más que otra amargura.
Otro al que por ser vivo, le ofreces un castigo.
La obscuridad:
¿Cuan castigo le han otorgado ustedes?
Cicatrices se agolpan y ocultan en sus mejillas.
Huellas tan grandes como en el cielo atardeceres,
Le privaron de pasiones verdaderas.
¡Tú musa, señora rectora de los días que ya han pasado!
Siempre le recitabas sobre eros y paciencia,
Y tus cantos solo le tuvieron cautivo y abrumado.
Victima de la peor vergüenza.
Musas:
(Musa del pasado)
Al hablarle de eros por vez primera.
Quería mostrarle los jardines del amor sincero,
Y cubriese su cuerpo, con el manto que irradia la persona enamorada.
Pues su corazon latia con la fuerza del amor primero.
¡Mi proposito no era arrastrarle por pasdadisos construidos con espinas!
era ergirle con fuerza igual que el fenix renacido.
mas jamas levanto el vuelo; demasiado densas fueron las cenizas
y el, bajo ese peso quedo a merced y cautivo.
tiene razon señor de la noche perpetua.
ahi inicio su camino como pobre mendigo.
arañando trozos de un amor neblina.
intentando retener entre sus dedos un suspiro.
Narrador:
habiendo dicho esto esfumace la señora dueña del ayer.
dejando una suave estela que a su paso,
la obscuridad bebe como primicia victoria que pudo ontener.
exacerbada ahora mira al presente, y a palabra ejerce su peso.
La obscuridad:
¿Y vos, que puedes decir señora del presente?
Le impregnaste con falsas esperanzas.
¿Acaso no cosechaste fe en lo inerte?
Y ahora dime como trasmutaras a verdades tus falacias.
Musas:
(musa del presente)
obispo regente de los sueños etereos.
el tiempo te ha coronado como habil usurero.
a tus injurias mis versos no seran bestijios.
sera mi madre con su elocuencia quien contrariare tu contuvervio.
La obscuridad:
Podran convocar fuerzas astrales que crean necesarias.
no compito por tener un magro destino.
ofresco ayuda par liberar todas las amarras.
no para obtener...
Narrador:
Harpocrates de la obscuridad la voz reclama,
la negrura a visto a la musa madre que ha aparecido.
respeto le guarda pues la ha bautizado sofia.
la magnifica reina a muy pocos ha bendecido.
Ela antagonico emperador hace murmurar a su reino el silencio.
afuera se derrama la noche con furia de cascada.
mas adentro cronos ha detenido el tiempo.
el eterno viejo lo ha detenido reverenciando a la gran musa invocada.
CUARTO ACTO.
ESPERANZA.
Narrador:
El silencio es un tenue haz entre miradas.
la gran musa y la noche lo beben cual vino.
se vendran abajo todas las murallas.
a digna palabra se construira un camino.
La obscuridad:
Te saludo y honrro magnifica señoda creadora.
entre predilectos no con sofia...
tus palabras y las suyas son una comulgada.
compañeras a tu belleza de venus renacida.
¡mas no entiendo tu apreciable arribo!.
¿has sido tus hijas quienes te apartaron de tu gloriosa morada?
aqui solo hay un joven poeta de corazon abatido.
que entre oraciones ha clamado mi ayuda suprahumana.
y como todo regente benevolo.
le he ofrecido habitar mi eterna casa.
lavando de su corazon, toda ofensa, todo dolor sufrido.
evaporandolo, dejando ese fuego en marchita braza.
Musa creadora:
¡soberbio!. al escucharte mi espiritu se regocija.
sois un magnifico orador como el ares mismo.
a tu palabra la acompaña la perpetua sabiduria.
te saludo emperador de la noche; eterno hemano mio.
no es falso que inquietas se encuentran mis hijas.
he sido yo quien les cofio al joven poeta;
y lo ven mientras mengua como lluvia en el suelo, lagrimas que secan.
pues solia cabalgar el cielo cual hermoso cometa.
mas no son ellas quien piden mi audiencia.
ese poeta se ha ganado el favor de un glorioso.
me envio un mensaje en sueño suspiro...
el rey de reyes me pide que interceda.
¡hermano!.., dejamer escuchar su canto.
deseo conocer el por que quiere beber de la cicuta.
tu casa para los de sangre siempre es ultimo destino.
sabes que es pronto para que ande ese camino.
La obscuridad:
¡señora mia!, no me debes permiso alguno...
si entre sueños te han dado una encomienda,
¡completala!, yo no lo arrebatare cuel fruto maduro.
¡ahi se encuentra!, ¡despiertale corta la rienda!.
mas si en tu canto no encuentra camino,
y continua hilando mi nombre entre rezos.
¡que nadie intervenga!...
el poeta vendra conmigo...
Narrador:
la obscuridad se aparta.
dejando a la magnifica figura trazada.
sus hijas pasado y presente se encuentran espectantes.
escucharan a la creadora rectarle al joven; poesia.
Musa creadora:
despierta amante de palabras.
deja de asirte del jardin de suspiros.
como cada que muere la noche, desprendete de tu alas.
¡despierta poeta!, despierta hijo mio.
Narrador:
el mismo conjuro que recita el buho a la noche,
y que la noche contesta como luna,
al joven poeta un suspiro lo despierta,
en calidez de prosa, beso de afrodita.
Poeta:
regreso a este bosque de cipreses,
morfeo ha cortado mi cordon fabricado de sueños,
alla navego campos de girasoles,
aqui soy capitan de desiertos y naufragios.
Musa creadora:
bienaventurado seas joven poeta,
tus musas nos alegramos de verte,
¿cual es la afliccion que te aqueja?
¿por que abrazas al fantasma de nombre muerte?
tu corazon no ha naufragado
¡ni tu espiritu, ni tu cuerpo, ni tu vida!
solo has echado ancla a un mar congelado
te aflige una errada y obtusa mania.
Poeta:
¡NO!
¡Como puedes considerarlo una pueril mania!,
¿me acusa de ser un ciego de sentimiento?
¡¿acaso cree que no reconosco un amor verita?!
no soy un m,asoquista de tormento.
Musa creadora:
poeta; formas laberintos con palabras.
y gustoso te has exiliado entre ellas.
por que dices que mucho le amas.
si entre oraciones muestras solo desprecio.
Poeta:
¿desprecio hemeno de la ira?; no señora mia
yo, a ella no le miro con el reflejo del desprecio
y es real lo que en mi corazon por ella germina...
apesar que ella bebio la casa del profundo silencio.
Musa creadora:
continuacioon en unos dias...